Un sarcófago de terracota pintado de colores brillantes de una mujer etrusca Seianti Hanunia Tlesnasa, encontrado en Poggio Cantarello en Toscana, Italia, 150-140 a.C.


El sarcófago es una obra maestra del arte etrusco. El nombre de la difunta está escrito en etrusco a lo largo de la base del cofre. Debió pertenecer a una de las familias más ricas de Chiusi, ya que Seianti está vestida suntuosamente para la ocasión, con un vestido y una capa ornamentados, con complicados drapeados que caen sinuosamente sobre su cuerpo, y adornada con una tiara, aretes, pulseras y un collar. . Está reclinada sobre un colchón poco profundo y una almohada mullida, sosteniendo un espejo con la tapa abierta y levantando la mano derecha para ajustarse la capa.

Los restos encontrados dentro del sarcófago databan de una mujer de entre 50 y 55 años.

(Museo Británico)

 

DOCUMENTOS COMO MUÑECAS RUSAS

Todo el que, en la Edad Media, recibía un privilegio del rey debía conservarlo lo mejor posible para utilizarlo cuando lo necesitase. Por eso, muchas veces los copiaban utilizando un notario o escribano que diese valor legal a la copia. Pero, además, cada vez que cambiaba el rey era muy conveniente confirmar el privilegio en cuestión. En ocasiones, no se confirmaba el privilegio original, sino otra confirmación, con lo que las confirmaciones se encadenaban o, mejor, se insertaban unas en otras, como las muñecas rusas. Así salían documentos que podían ser muy largos y, como en la época se aprovechaba al máximo el pergamino (el papel aún estaba muy poco extendido) y se escribía todo a línea seguida, su aspecto puede ser intimidante.


Es el caso del documento que os presentamos hoy. Se trata de la copia realizada por los escribanos de Toledo por orden de su alcalde mayor de un privilegio que tenía el convento de San Clemente que, a su vez, confirmaba y reconfirmaba varias mercedes anteriores. Es un pergamino de respetable tamaño (73 x 59 cm.) que llegó a nuestro archivo como consecuencia de la desamortización. Si lo miramos primero por su reverso, vemos que ha estado mucho tiempo plegado para hacerlo más manejable y que hay también algunas signaturas, reseñas o anotaciones de distintas épocas que ayudaban a conocer su contenido o las veces que ha sido utilizado por algún motivo. Pero lo que nos interesa ahora es el anverso. 

Como decimos, se trata de una copia legalizada de una confirmación de otra confirmación, etc. Para intentar que se vean claros, hemos rodeado cada documento de un color distinto. Como unos incluyen a otros, muchos de estos documentos se presentan en dos partes, envolviendo a otro u otros.

El documento más antiguo que se copia aquí es un privilegio de Alfonso VIII por el que concede al monasterio varias tierras, entre ellas Azután. Lo hemos rodeado de un color anaranjado y lo podéis encontrar hacia el tercio superior del de la imagen. Está fechado el 8 de los idus de marzo de la era de 1245, es decir, el 8 de marzo de 1207 (a partir de aquí actualizaremos las fechas al calendario actual). Resulta que el original de este documento también lo conservamos en el AHPTO y es precisamente nuestro documento más antiguo, del que ya os hablamos en su día (https://bit.ly/3pn3tMt). Rodeando este documento, y marcado en color amarillo, tenemos la confirmación que hizo Fernando III en 1218 y que, a su vez, está confirmada por un privilegio de Alfonso X de 1254, marcado en color violeta.

Hasta aquí todo es relativamente sencillo. Pero la cosa se complica cuando este privilegio de 1254 es, a su vez, reconfirmado por Fernando IV en 1295 (en color verde), pero, aprovechando la ocasión, se confirman otros documentos que hasta ahora no habían aparecido:


- Una carta plomada de Alfonso X de 1252, marcada en gris, otorgando al monasterio “ocho moros excusados de pechar en Toledo”.

- Un privilegio de Alfonso X de 1273 otorgando al monasterio 500 maravedíes situados en las rentas del Mesón del Lino y la del vino castellano de la ciudad de Toledo. Está marcado en azul, hacia el tercio final del documento inicial.

- Otro privilegio de Sancho IV, de 1290, confirmando el anterior y marcado en rosa.

En resumen: el documento azul está envuelto por su confirmación, en rosa, y ambos, junto con el documento gris, están envueltos en el documento verde. Además, este mismo documento verde envuelve el violeta que, a su vez, envuelve el amarillo que, por fin, envuelve el anaranjado, que es el más antiguo. Bien, lo que queda es más fácil. Tenemos un documento marcado en rojo que es la confirmación de Alfonso XI en 1326 de todo lo anterior. Y, finalmente, la copia legalizada que hace el alcalde mayor de Toledo de esta última confirmación, que hemos marcado en negro y que está fechada en 1378. Solo este documento es original y lleva las firmas del alcalde mayor y de sus notarios. Por cierto que, como podéis ver, se trata de firmas en aljamiado. Pero de esto hablaremos en otra ocasión.

 LA DISECCION EN EL SIGLO XVIII

En el siglo XVIII, el cuerpo humano aún escondía muchos misterios que los científicos se afanaban por descubrir. La única manera de hacerlo era escudriñar en su interior y por eso era necesario la disección de cuerpos. Algo que suponía una tarea complicada y no siempre agradable; una tarea que Anna Monardi Manzolini asumió dejando de lado sus miedos.


Había nacido el 21 de enero de 1714 en lBolonia. En 1736 se casó con su amor de juventud, Giovanni Manzolini. Giovanni era profesor de la Universidad de Bolonia. La pareja llegó a tener seis hijos aunque no todos sobrevivieron a la infancia.

Los Manzolini se convirtieron en un pareja de científicos cuya reputación pronto traspasaría fronteras. Anna no había recibido una educación formal por lo que su marido la introdujo en el apasionante mundo de la ciencia.

Trabajaron juntos en el campo de la medicina y de la anatomía. Cuando él enfermó de tuberculosis, Anna asumió su cargo de profesor de anatomía en la universidad. Tal fue su fama, que fue reclamada por otras universidades e invitada a algunas de las principales cortes de la Vieja Europa. Viajó hasta los palacios de Catalina la Grande, recibió el patrocinio del emperador José II de Austria y dio conferencias en la British Royal Society de Londres.


Anna forjó su fama gracias a sus amplios conocimientos sobre anatomía y a sus espléndidas figuras de cera tan realistas que podían sustituir a los cuerpos humanos en sus clases.

Después de diseccionar decenas de cadáveres, superando sus miedos y recelos a realizar semejante tarea, se convirtió en una excepcional conocedora del cuerpo humano. Con su talento artístico, consiguió realizar unas figuras altamente didácticas para sus alumnos que despertaron la admiración de todo el mundo.

Además de reyes, emperadores y científicos de toda Europa, Anna Morandi recibió el respeto del papa Benedicto XIV. Pontífice amante de la ciencia, no solo mostró públicamente su admiración por ella sino que se convirtió en su protector y benefactor.


Hasta su muerte en 1774, Anna trabajó en su laboratorio, dando clases en la universidad y modelando el interior del cuerpo humano, convertido en obra de arte al servicio de la ciencia.


  EL MISTERIOSO DISCO GENETICO Uno de los objetos más intrigantes hallados en América del Sur es conocido como el Disco Genético, una mister...