Fibonacci en el arte

La conocida como espiral de Fibonacci es una representación gráfica de la secuencia numérica de Fibonacci, también conocida como la espiral dorada. Esta gráfica es utilizada como una herramienta de composición para asegurar la proporción del equilibrio en diversas figuras y representaciones.

Fibonacci fue el autor de la famosa secuencia de números que lleva su nombre, y que tiene numerosas aplicaciones en el arte y la arquitectura.

Si recordamos la historia en busca del concepto de divina proporción, Leonardo Pisano, también conocido como Fibonacci, fue un famoso matemático de Italia que se dedicó a divulgar por Europa el sistema de numeración árabe (1, 2, 3…) con base decimal y con un valor nulo (el cero).

Pero el gran descubrimiento de este matemático fue la Sucesión de Fibonacci que, posteriormente, dio lugar a la proporción áurea.

¿Qué es la Sucesión de Fibonacci? Se trata de una serie numérica: 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, etc. Es una serie infinita en la que la suma de dos números consecutivos siempre da como resultado el siguiente número (1+1=2; 13+21=34). A los elementos de esta sucesión se les llama hijos de Fibonacci.

La relación que existe entre cada pareja de números consecutivos (es decir, si dividimos cada número entre su anterior) se aproxima al número áureo (1,618034).

Sin embargo, lo realmente interesante surge cuando esas ideas sobrenaturales y aritméticas se traducen en la producción artística desde viejos tiempos hasta la actualidad; esa proporción, también llamada Fi, fue adoptada por artistas, artesanos y arquitectos como señal de concordancia ante los principios de crecimiento y dinamismo en las formas de la naturaleza.

 

Estas son las notas del piano visualizadas a través del Cymascope, un dispositivo que permite observar y representar visualmente las vibraciones sonoras. Este análisis forma parte de la ciencia conocida como Cimática.


La Cimática es la disciplina que investiga la relación entre el sonido y la forma. Sus orígenes se remontan a los experimentos del físico alemán Ernst Chladni en el siglo XVIII. Chladni descubrió que al frotar una placa metálica con un arco de violín, se generaban patrones geométricos en la arena que cubría la superficie. Estos patrones variaban según la frecuencia del sonido, demostrando una conexión directa entre sonido y forma.

Los experimentos de Chladni fueron fundamentales para entender la relación entre el sonido y la forma, sentando las bases para el desarrollo de la Cimática. A través de esta ciencia, podemos visualizar cómo el sonido influye en nuestro entorno y utilizar esa información para mejorar nuestra salud y bienestar.

Uno de los avances más recientes en Cimática es el Cymascope, una herramienta que utiliza tecnología digital para crear imágenes de los patrones vibratorios del sonido en agua. A diferencia de los experimentos de Chladni que usaban arena o polvo, el Cymascope permite visualizar las vibraciones sonoras en tiempo real y con mayor precisión.

En el campo de la terapia de sonido, la Cimática ha sido esencial para comprender cómo el sonido puede influir positivamente en nuestro cerebro y cuerpo. Mediante la terapia sonora, es posible lograr efectos beneficiosos como la sincronización de los hemisferios cerebrales, la reducción de la frecuencia de las ondas cerebrales para alcanzar estados Alfa, y la estimulación de la imaginación y el sueño.

Además, la terapia de sonido tiene un impacto positivo en todo el sistema nervioso. Las ondas sonoras pueden penetrar profundamente en nuestro cuerpo, masajeando los tejidos y aliviando el estrés y la tensión. También pueden estimular la liberación de hormonas beneficiosas como la dopamina, la serotonina y las endorfinas, ayudando a combatir la depresión y la ansiedad.

  EL MISTERIOSO DISCO GENETICO Uno de los objetos más intrigantes hallados en América del Sur es conocido como el Disco Genético, una mister...