EL AVE DEL TERROR
Hace unos 5 millones de años, un nuevo depredador hizo su entrada triunfal en lo que hoy es Norteamérica, cruzando el recién formado Istmo de Panamá, que convirtió a las Américas del Sur y del Norte en un solo continente. Esta criatura pesaba más de 150 kilos y medía arriba de los tres metros y estaban armados con armas especiales para matar a sus víctimas, a veces de manera bastante salvaje. Fueron parte de una de las migraciones más grandes de que se tiene historia, y no eran ni un mamífero con dientes del tamaño de artículos de cocina, o un astuto reptil, sino.......pájaros.
Este grupo de aves se conoce como Phosurhacidae y su
invasión empezó hace unos 145 millones de años, al inicio del Cretáceo en la
etapa final del supercontinente llamado Gondwana, que eventualmente se
dividiría en Sudamérica y África. Sudamérica se convirtió en un continente
isla, con sus habitantes viviendo en aislamiento, lo que dio origen a versiones
gigantescas de perezosos y armadillos, las principales presas de las aves del
terror. Con picos masivos terminados en ganchos, garras con uñas afiladas y
espolones enormes, claramente diseñados para dar patadas más que para correr,
sus vértebras estaban construidas de modo que podían azotar a sus presas
fuertemente contra el piso, al igual que muchas aves modernas. Pero la
característica más escalofriante del Phosurhacidae eran los huesos de su
cráneo, todos soldados entre sí, lo que les permitía utilizar su cabeza
completamente como un arma, y básicamente picotear a sus presas hasta la
muerte.

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