Moctezuma Xocoyotzin
Fue el noveno emperador de los mexicas, que gobernó desde 1502 hasta 1520. Su nombre significa “el que se enoja como señor”, y también se le conoce como Moctezuma II. Fue el último gran tlatoani de México-Tenochtitlán, la capital del imperio azteca, que se extendía desde Guatemala hasta el sur de Tamaulipas.
Moctezuma nació alrededor de 1466, hijo de Axayácatl y sobrino de Ahuízotl, sus antecesores en el trono. Desde joven se destacó como guerrero y sacerdote, participando en varias campañas militares y llegando a ser el sumo sacerdote de Huitzilopochtli, el dios de la guerra y principal deidad de los mexicas. También era un experto en la lectura de los códices antiguos, que le revelaban la historia y el destino de su pueblo.
Cuando asumió el poder, Moctezuma continuó con la política
expansionista de sus predecesores, conquistando nuevos territorios y sometiendo
a los pueblos tributarios. Bajo su mandato, el imperio azteca alcanzó su máximo
esplendor, tanto en lo político, como en lo económico, social y cultural.
Moctezuma era un gobernante autoritario y exigente, pero también generoso y
protector con sus súbditos. Fomentó el desarrollo de las ciudades, el comercio,
la educación, las artes y las ciencias. Construyó y embelleció numerosos
edificios, templos, palacios y jardines. Apoyó a los poetas y a los artistas, y
él mismo compuso algunas canciones de amor en lengua náhuatl.
Sin embargo, su reinado también estuvo marcado por las
señales de mal augurio, que anunciaban el fin de su imperio. Moctezuma era un
hombre supersticioso y temeroso de los dioses, que interpretaba los fenómenos
naturales y los sueños como presagios de desgracia. Algunas de las señales que
le inquietaron fueron: el incendio del templo de Huitzilopochtli, el
desbordamiento del lago de Texcoco, el avistamiento de un cometa, el nacimiento
de un niño de dos cabezas, y la aparición de una mujer llorando por las noches.
Estas señales se cumplieron cuando en 1519 llegaron a las
costas de Veracruz los primeros españoles, encabezados por Hernán Cortés.
Moctezuma, al tener noticia de su llegada, pensó que se trataba del retorno de
Quetzalcóatl, el dios creador que había prometido volver del oriente. Por eso,
les envió embajadores y regalos, y les invitó a visitar su ciudad. Sin embargo,
los españoles venían con intenciones de conquista y saqueo, y contaban con el
apoyo de algunos pueblos indígenas, como los tlaxcaltecas, que odiaban a los
mexicas.
El 8 de noviembre de 1519, Moctezuma recibió a Cortés y a
sus hombres con gran solemnidad, mostrándoles más sumisión que hospitalidad.
Los alojó en el palacio de su padre, Axayácatl, y les permitió visitar el
templo mayor. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que los españoles no eran
dioses, sino hombres codiciosos y violentos, que querían imponer su religión y
su dominio. Cortés, aprovechando la confianza de Moctezuma, lo hizo prisionero
en su propio palacio, y lo obligó a entregarle grandes cantidades de oro y
plata, y a reconocer al rey de España como su señor.
Mientras tanto, los mexicas se rebelaron contra los
invasores, y los atacaron con furia. Moctezuma, desde su cautiverio, intentó
calmar a su pueblo, pero fue rechazado e insultado. Algunas versiones dicen que
murió apedreado por los suyos, otras que fue asesinado por los españoles. Lo
cierto es que falleció el 29 de junio de 1520, a los 54 años de edad. Su cuerpo
fue entregado a sus parientes, que lo cremaron según su costumbre.

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